El cráneo consta de ocho huesos, que forman una caja muy dura y resistente, destinada a contener y proteger el encéfalo y las neuronas, en caso de que existan.
El esqueleto humano
Bola de nieve
Al bajar por la escalera, el sujeto tropezó con uno de los cordones del zapato. Como estaba desatado, el zapato salió volando con la caída del sujeto y, libre al fin, prosiguió su ansiado vuelo para aterrizar en la cabeza de una señora que pasaba, liberando a su vez la enorme pamela de la misma. Dicha pamela, impulsada por el viento, decidió aterrizar en el parabrisas de un coche conducido por un ladrón al doble de la velocidad permitida. El coche optó por estrellarse contra una farola, para permitir que la patrulla que lo perseguía, lo alcanzase y así iniciar amistosa conversación.
La policía agradecía al sujeto su ayuda en la captura del ladrón, mientras este suspiraba aliviado al descubrir que la granada en su bolsillo había decidido no activarse con la caída, y al recordar que el ladrón nunca lo reconocería como autor intelectual.
Ordenanzas para la campaña política
Art. 1. Se prohibe producir asonadas ó reuniones tumultuosas en la vía pública de dia ó de noche, sin obtener previamente permiso de la Autoridad, ni utilizar reuniones religiosas o vestiduras del culto religioso o de sus Ministros para fines políticos, bajo la responsabilidad que establece el Código Penal.
Piel, comprimidos efervescentes
PIEL®, comprimidos efervescentes
Cada comprimido contiene
-Principios activos:
Deseo 500 mg
Inconsciencia 10.99 mg
(equivalente a 15 mg de ignorancia)
Pasión 10.4 mg
(equivalente a 2 mg de maleato de sexo)
- Los demás componentes (excipientes): Preservativos con sabor a naranja
El titular y responsable de la fabricación es: Adán y Eva, C.A. Calle La Manzana, Polígono La Serpiente. El Edén, C.P. 00001.
¿QUÉ ES PIEL®, comprimidos efervescentes Y PARA QUÉ SE UTILIZA?
Son comprimidos efervescentes con sabor a naranja. Cada envase contiene 10 comprimidos efervescentes. PIEL® comprimidos efervescentes es una asociación de deseo que reduce la fiebre y alivia el dolor, pasión que facilita la actuación del deseo, inconsciencia que desinhibe las barreras defensivas de la enfermedad y preservativos que contribuyen a mantener al sujeto sano y sin descendencia.
Este medicamento está indicado para el alivio sintomático de los procesos febriles, alteraciones primaverales, depresiones otoñales y acumulaciones hormonales varias.
ANTES DE TOMAR PIEL® comprimidos efervescentes:
No tome PIEL® comprimidos efervescentes
- Si tiene alergia a los componentes de este medicamento
- En niños menores de 12 años
- En caso de que su religión se lo prohíba
Tenga especial cuidado con PIEL® comprimidos efervescentes
- En caso de conducir automóviles o manejar maquinaria peligrosa- En caso de embarazo: Consulte a su médico antes de tomar este medicamento. El consumo de medicamentos durante el embarazo puede ser peligroso para el embrión o para el feto, y debe ser vigilado por su médico.
CÓMO TOMAR PIEL® comprimidos efervescentes
Siga estas instrucciones a menos que su médico le haya dado otras distintas.
Los comprimidos efervescentes de PIEL® son para administración por vía cualquiera
Ingiera un comprimido mínimo una vez al día antes de acostarse. La dosis recomendada es de 3 a 4 veces al día.
POSIBLES EFECTOS ADVERSOS DE PIEL® comprimidos efervescentes:
Embarazos indeseados, contagio de enfermedades venéreas, enamoramiento.
Este prospecto ha sido aprobado: Enero 2008
No sabía dónde esconderme…
No sabía dónde esconderme, teniendo en cuenta que era agosto, las playas estaban a rebosar y yo iba vestido de monaguillo. Igual no fue buena idea robar el cepillo de la capilla de la Virgen de Los Pescadores justo al acabar la misa y sin cambiarme antes. Pero tenía que aprovechar la distracción del cura al intentar convencer a la recién casada de la casa azul que se escapase con él. Cuando para financiar su huída eche mano de la caja del cepillo, sólo encontrará periódicos y culos de vela.
El maitre (2)
El maitre me invitó a la cocina, donde dos tipos me sujetaban mientras otro me echaba aceite, ajo y perejil. Ya debería haber aprendido a estas alturas, es mi tercera visita a esta tribu y no sé si podré volver a escapar de su fogón. El jefe sólo tenía dos hijas a las que seducir. Aunque creo que también tiene un hijo.
El maitre
El maitre me invitó a la cocina, donde dos tipos me sujetaban mientras otro me echaba aceite, ajo y perejil. Me rociaron con vino Albariño y me colocaron en una bandeja de vidrio. El chef dijo “No sé yo…” mientras se cerraba la puerta del horno. Media hora después me cortaron la cabeza, lo que consideré una ventaja, porque entre el calor y el vino no hacía sino darme vueltas. Me arrancaron la piel (que con el calor también molestaba) y me colocaron en una bandeja de porcelana de Salgadelos, rodeada de patatas cocidas. Escuché al maitre decir al comensal “Su liebre al vino, señor”. Lo que habría sido correcto si no fuera yo una rata.
Cerré los ojos
Cerré los ojos y oí el chirriar de la guillotina al caer hacia mi cuello. Medio segundo después la sentí hundirse limpiamente en mi nuca, cortando la yugular, las vértebras, los nervios de mi espina dorsal y algunos músculos. Pero el perezoso del verdugo no afiló bien la hoja, y ésta se detuvo dejando mi cabeza unida al cuerpo sólo por un par de centímetros de músculo y piel. Desde entonces vago por la eternidad cargando con la vergüenza de no ser un fantasma debidamente decapitado.
La mujer de la limpieza
La mujer de la limpieza dio ordenes precisas de que sacaran al muerto. Éste llevaba ya dos días tendido en el suelo del salón de té, cerca del sofá. Nadie había detectado su presencia en ese tiempo, muestra del poco uso que se daba a ese salón en la enorme casa. El cadáver del gato había comenzado a apestar y a desintegrarse para entonces.
La casa embrujada
Decían que la vieja mansión abandonada y en venta estaba maldita. Más ambicioso que cobarde decidí pasar una noche en ella para desmentirlos.
Carcomidos muros, repugnante sarro, apestosas ratas y fantasmales telarañas mostraba mi débil linterna, de la casa sin espejos, con tenebrosos muebles y ciegos cuadros.
Al amanecer salí a rastras. Dueños y policía se acobardaron y me dispararon. Vivo feliz sin salir, sin espejos y encantado con las ratas.
