April 20, 2008
- ¡Hola María! ¿Qué tal va el devenir de tu existencia? Hacía tanto tiempo que no te veía que no me acordaba de las estrellas que cultivas en el fondo de los ojos.
- Hola, ¿qué tal? Mi devenir fluye, aunque con los disgustos se me ha muerto alguna estrella. ¿Y tú? ¿Sigues con tus planes de viajar a Venus? ¿Has conseguido el crédito para la lanzadera con claveles que soñabas en el colegio?
- Bueno, todavía estoy ahorrando. Los del banco me miran mal porque no les gusta cómo canto cuando voy a visitarles y me parece que tendré que conformarme con una cápsula con cactus para llegar hasta la Luna. Ya sabes, allí los cactus crecen hermosos.
- Pues sí. Así es la vida. Siempre mirando al horizonte para no llegar más allá del marco de la ventana. ¿Te acuerdas cuando dábamos la vuelta al mundo con la mirada? Acabábamos viendo nuestra propia espalda.
- Sí, cuánto nos hemos reído. Yo ya sólo canto cuando duermo y encima mi novio me despierta a cada rato porque no le dejo dormir. Moriremos de aburrimiento.
- No; moriremos de inteligencia.
Olvido: rincón donde se guarda lo que ha dejado de existir.
Matar: dar un tajo que interrumpe lo que venía continuamente existiendo.
Nacimiento: aparición desde la nada de algo nuevo, único e irrepetible.
Bobo: persona con un ángulo reducido de captación de las señales exteriores.
Nudo: bulto que une y enreda.
Infierno: situación insoportable de la que no se puede escapar.
Ser: todo lo que es, todo lo que hay y todo lo que está.
Cuerpo: herramienta para vivir.
Morir: dar un salto en el vacío sin saber dónde se va a caer.
Persona: especie animal que cree no serlo.
Gobierno: grupo de personas que creen que saben lo que hay que hacer.
Rostro: balcón desde el que miro y desde el que me miran los demás.
Infinito: es como se llama a las cosas que no pueden ser concebidas con una mente finita.
Espacio: es lo que queda entre todas las cosas que existen.
Silencio: situación cristalina del ambiente extremadamente frágil y difícil de mantener.
¿Por qué escribir, siendo tan arduo? Al principio es como uno de esos viajes de los que no se espera nada, porque ya se conoce todo, porque ya se ha estado allí, porque no hay nada nuevo bajo el sol. Y sin embargo, siempre se acaba viviendo algo distinto y el viaje ha merecido la pena.
¿Por qué quedarse en la superficie del espejo? ¿No es pura cobardía no querer mirar dentro de él? Paso al otro lado del espejo con machete y sombrero de explorador. Me exploro, me asombro, me fascino. Descubro pirámides olvidadas engullidas por la jungla, llenas de fantasmas azules. Buceo y estudio con el interés de los primeros naturalistas la anatomía monstruosa de los peces aplastados y ciegos que se arrastran por el fondo del océano. Criaturas que permanecen agazapadas al otro lado del espejo esperando que las encuentre y las sitúe en este mapa lleno de lagunas.
Una curiosidad egocéntrica me aguijonea. Una vez descubierto el otro lado del espejo no puedo permitir que sus maravillas y sus horrores permanezcan ignorados, cuando forman parte de mí. Porque lo que se ignora siempre es como si no existiera, y si no existiera esa parte del otro lado del espejo, ¿qué quedaría de mí?
Estoy en el coche. Veo un pájaro que vuela sobre los árboles que pasan como una cinta verde ante mis ojos. Los árboles y el pájaro parecen formar parte de una banda animada de estampas japonesas que se despliegan para que las vea. Y sin embargo, ese pájaro no es un accesorio para embellecer la estampa, sino que existe en toda la insoportable dimensión del término. Está lleno de vida y de instintos, tiene una historia, viene de un lugar y va a algún sitio, tanto como yo. Tiene capacidad para causar efectos y sufre los efectos de las causas. Forma parte del mismo mecanismo gigantesco, precario y caótico que yo. Quizás él también me vea como un accesorio trivial en la estampa que divisa desde lo alto.
“Naranja” es la cáscara que encierra a esta fruta, que ha llegado a esta mesa después de un largo viaje por almacenes y camiones. Mientras le quito la cáscara pienso en la improbable carambola, una más en la sucesión continua de carambolas que conforman la vida, por la que ha sido ésta y no otra la que ha llegado hasta mí. Esta fruta es en realidad una cápsula preciosa en la que un árbol, en algún lugar lejano, ha ido recogiendo laboriosamente el agua, el azúcar, el ácido, al igual que hacen muchos otros árboles en muchos otros lugares lejanos.
Ahora que la como, me doy cuenta de que vivo la apoteosis de este proceso: este frescor chispeante, esta pulposidad ártica de pieles delicadas es lo que verdaderamente es y existe. La cáscara queda aparte, olvidada.
Mi niño de nata
sonríe y me abraza
con sus brazos de hierro
en su pecho de plata.
Pájaro soñador
sin descanso navega
sobre las montañas
sobre las praderas.
¡Sueña, vuela, vuela!
Ay, mi niño, qué sola me dejas.
¡Vuela, vuela, no te detengas!
Ay, mi niño, sola, fría y seca.
February 18, 2008
Iba Caperucita Roja por el bosque camino de la casa de su abuelita. Aunque ya pasaba holgadamente de los treinta, mantenía esta costumbre infantil. La paga que le daba su abuela cada vez que iba a llevarle la merienda le venía de perlas para la hipoteca. De pronto, el Príncipe Azul apareció detrás de un árbol y se plantó de un salto en mitad del camino.
- ¡Hola Caperucita!
- Hola.
- Permíteme que me presente. Soy el Príncipe Azul. Llevo años recorriendo el mundo, buscándote.
- ¿Ah, sí?
- Sí. Afortunadamente ya te he encontrado y por fin seremos felices para siempre. ¿No llevarás perdices en la cesta? Me está entrando hambre.
Caperucita lo miró sin dar crédito a sus ojos y una chispa de compasión le llegó hasta la punta de los dedos. Mientras se alejaba pensó que las fieras de ese bosque seguían como siempre. Tan feroces. Tan incautas.
El cráneo consta de ocho huesos, que forman una caja muy dura y resistente, destinada a contener y proteger el encéfalo. Los huesos del cráneo son: un frontal, un occipital, dos parietales, dos temporales, un esfenoides y un etmoides. Ciertos individuos presentan un hueso adicional, el catetoides, que evita la entrada en el encéfalo de ideas innovadoras e inoportunas.
Cada comprimido efervescente contiene:
- Sol y aire libre….. 500 mg
- Irresponsabilidad…10mg
- Exotismo…………..1,40 mg
No tome Vacaciones® Comprimidos Efervescentes:
- Si no sabe qué hacer con su tiempo libre
- En caso de insuficiencia imaginativa
- En caso de adicción crónica al trabajo u otros agentes depresivos.
Consumo de Vacaciones® Comprimidos Efervescentes con alimentos y bebidas:
- La toma de este preparado con alcohol potencia sus efectos beneficiosos sobre el sistema nervioso central.
- Se recomienda el consumo de tapas y platos típicos durante el tratamiento.
ATENCIÓN:
Los efectos secundarios más frecuentes de Vacaciones® Comprimidos Efervescentes son la sedación y la somnolencia, que deberán ser disfrutadas bajo cualquier circunstancia.
Estaba bajando las escaleras cuando tropezó con uno de los cordones del zapato. Comenzó a rodas escaleras abajo, llevando por delante al gato de la portera, que, lleno de furia, le clavó las uñas transmitiéndole una rara enfermedad nunca vista hasta entonces. Su cuerpo de cubrió de llagas de las que florecían amapolas que liberaban unos efluvios que lo adormecían. Expertos de todo el mundo llegaron para observar el fenómeno y cuando finalmente sucumbió al dulce sueño definitivo, su cuerpo-jardín fue disecado y expuesto en la Facultad de Botánica de la Universidad de Lieja.