April 20, 2008
Aula de Literatura y Creación de la Fundación IPES Elkartea, Navarra
Tejería, 28 Bajo
31003 Pamplona
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Todos los textos presentados en este blog son de propiedad intelectual exclusiva de sus autores.
Él: ¿Me mira por interés o sólo es casualidad? Y cuando hablo de interés, no piense que me refiero a esa parte oculta de las relaciones entre las que media un interés eminentemente pecuniario.
Ella: Le miro porque te miro y tan altas miras tengo, que te miro porque te veo y porque si no te miro, muero.
Él: No me lo digáis así señora, que me costará la vida.
Ella: Y si lo dejamos en un café…Y si lo dejamos para mañana….
Él: ¿En su casa o en la mía?
- ¡Hola María! ¿Qué tal va el devenir de tu existencia? Hacía tanto tiempo que no te veía que no me acordaba de las estrellas que cultivas en el fondo de los ojos.
- Hola, ¿qué tal? Mi devenir fluye, aunque con los disgustos se me ha muerto alguna estrella. ¿Y tú? ¿Sigues con tus planes de viajar a Venus? ¿Has conseguido el crédito para la lanzadera con claveles que soñabas en el colegio?
- Bueno, todavía estoy ahorrando. Los del banco me miran mal porque no les gusta cómo canto cuando voy a visitarles y me parece que tendré que conformarme con una cápsula con cactus para llegar hasta la Luna. Ya sabes, allí los cactus crecen hermosos.
- Pues sí. Así es la vida. Siempre mirando al horizonte para no llegar más allá del marco de la ventana. ¿Te acuerdas cuando dábamos la vuelta al mundo con la mirada? Acabábamos viendo nuestra propia espalda.
- Sí, cuánto nos hemos reído. Yo ya sólo canto cuando duermo y encima mi novio me despierta a cada rato porque no le dejo dormir. Moriremos de aburrimiento.
- No; moriremos de inteligencia.
Olvido: rincón donde se guarda lo que ha dejado de existir.
Matar: dar un tajo que interrumpe lo que venía continuamente existiendo.
Nacimiento: aparición desde la nada de algo nuevo, único e irrepetible.
Bobo: persona con un ángulo reducido de captación de las señales exteriores.
Nudo: bulto que une y enreda.
Infierno: situación insoportable de la que no se puede escapar.
Ser: todo lo que es, todo lo que hay y todo lo que está.
Cuerpo: herramienta para vivir.
Morir: dar un salto en el vacío sin saber dónde se va a caer.
Persona: especie animal que cree no serlo.
Gobierno: grupo de personas que creen que saben lo que hay que hacer.
Rostro: balcón desde el que miro y desde el que me miran los demás.
Infinito: es como se llama a las cosas que no pueden ser concebidas con una mente finita.
Espacio: es lo que queda entre todas las cosas que existen.
Silencio: situación cristalina del ambiente extremadamente frágil y difícil de mantener.
¿Por qué escribir, siendo tan arduo? Al principio es como uno de esos viajes de los que no se espera nada, porque ya se conoce todo, porque ya se ha estado allí, porque no hay nada nuevo bajo el sol. Y sin embargo, siempre se acaba viviendo algo distinto y el viaje ha merecido la pena.
¿Por qué quedarse en la superficie del espejo? ¿No es pura cobardía no querer mirar dentro de él? Paso al otro lado del espejo con machete y sombrero de explorador. Me exploro, me asombro, me fascino. Descubro pirámides olvidadas engullidas por la jungla, llenas de fantasmas azules. Buceo y estudio con el interés de los primeros naturalistas la anatomía monstruosa de los peces aplastados y ciegos que se arrastran por el fondo del océano. Criaturas que permanecen agazapadas al otro lado del espejo esperando que las encuentre y las sitúe en este mapa lleno de lagunas.
Una curiosidad egocéntrica me aguijonea. Una vez descubierto el otro lado del espejo no puedo permitir que sus maravillas y sus horrores permanezcan ignorados, cuando forman parte de mí. Porque lo que se ignora siempre es como si no existiera, y si no existiera esa parte del otro lado del espejo, ¿qué quedaría de mí?
Estoy en el coche. Veo un pájaro que vuela sobre los árboles que pasan como una cinta verde ante mis ojos. Los árboles y el pájaro parecen formar parte de una banda animada de estampas japonesas que se despliegan para que las vea. Y sin embargo, ese pájaro no es un accesorio para embellecer la estampa, sino que existe en toda la insoportable dimensión del término. Está lleno de vida y de instintos, tiene una historia, viene de un lugar y va a algún sitio, tanto como yo. Tiene capacidad para causar efectos y sufre los efectos de las causas. Forma parte del mismo mecanismo gigantesco, precario y caótico que yo. Quizás él también me vea como un accesorio trivial en la estampa que divisa desde lo alto.
“Naranja” es la cáscara que encierra a esta fruta, que ha llegado a esta mesa después de un largo viaje por almacenes y camiones. Mientras le quito la cáscara pienso en la improbable carambola, una más en la sucesión continua de carambolas que conforman la vida, por la que ha sido ésta y no otra la que ha llegado hasta mí. Esta fruta es en realidad una cápsula preciosa en la que un árbol, en algún lugar lejano, ha ido recogiendo laboriosamente el agua, el azúcar, el ácido, al igual que hacen muchos otros árboles en muchos otros lugares lejanos.
Ahora que la como, me doy cuenta de que vivo la apoteosis de este proceso: este frescor chispeante, esta pulposidad ártica de pieles delicadas es lo que verdaderamente es y existe. La cáscara queda aparte, olvidada.
Mi niño de nata
sonríe y me abraza
con sus brazos de hierro
en su pecho de plata.
Pájaro soñador
sin descanso navega
sobre las montañas
sobre las praderas.
¡Sueña, vuela, vuela!
Ay, mi niño, qué sola me dejas.
¡Vuela, vuela, no te detengas!
Ay, mi niño, sola, fría y seca.
Reposa.
Reposa solitaria sobre el tablero,
en la mesa,
desnuda.
Reposa lejos del rocío estrellado,
de la sombra,
Reposa.
Sola.
Sola, ante los observadores,
en medio del interrogante,
sola.
Sola, sin orgullo,
erguida sobre su estar,
toda ella,
entera.
Sola.
Sola reflejando sombras,
a derecha, izquierda,
Adelante, atrás,
Con su marca de familia: tío José
¿de dónde es?
No importa
Sus actos no la delatan,
Solo
sola,
su ser.
Olvido: la herida cicatrizada, la marca que no duele y siempre se acarrea.
Matar: No oír la palabra del otro.
Nacimiento: El punto de partida de una carrera que va hacia la muerte.
Boba: yo, que me cuesta caer del pino.
Nudo: El hilo de la vida que no corre.
Infierno: Las calderas de Pedro Botero.
Ser: El devenir, lo que está en progreso y no acaba de ser.
Cuerpo: la marca de lo heredado y lo decidido que deja huella.
Morir: Dejar de amar para no sentir dolor.
Persona: Un proyecto inacabado.
Gobierno: La tarea imposible: hacer que la falta no exista.
Rostro: el gesto no olvidado.
Infinito: lo que mi mente limitada no alcanza a definir.
Espacio: Lo que hay entre tu y yo.
Silencio: La muerte deseada.