A las dos del mediodía recibió la llamada de los bomberos en su oficina. Pasó toda la mañana en ella. Había llegado, como todos los días, a las ocho en punto al trabajo; en su coche y con el maletín en mano. Tras desayunar, a las siete y media, se ponía los zapatos. A las siete y veinte cogía el trapo para limpiar el chorrote de café que se deslizaba por los mandos de la Vitro cerámica. Y todo por no haber atinado con el café en el cuenco. Antes de retirar la cafetera al círculo derecho, el sonido de la cafetera le alertaba que ya había salido toda la carga. A las siete y cuarto salía de la ducha. Sonámbulo, llegaba a la cocina para poner la cafetera en el fuego. Como si de un ritual se tratara, repetía todas las mañanas sus pasos. A las siete de la mañana se despertaba dando un brinco por el atronador sonido del despertador. Esa noche se había acostado a las dos de la mañana, con el pronóstico del horóscopo rondando su sueño. Y sí, por una vez, acertó.
January 27, 2008
Cuidado con las eventualidades
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Lo mejor: el rebobinado temporal. Buen ejercicio de destreza con el cronómetro.
Sugerencia: necesita un título!
Comment by Administrator — January 28, 2008 @ 2:44 pm
Lo mejor: el rebobinado temporal. Buen ejercicio de destreza con el cronómetro.
Sugerencia: necesita un título!
Comment by Administrator — January 28, 2008 @ 2:44 pm