El maitre me invitó a la cocina, donde dos tipos me sujetaban mientras otro me echaba aceite, ajo y perejil. Me rociaron con vino Albariño y me colocaron en una bandeja de vidrio. El chef dijo “No sé yo…” mientras se cerraba la puerta del horno. Media hora después me cortaron la cabeza, lo que consideré una ventaja, porque entre el calor y el vino no hacía sino darme vueltas. Me arrancaron la piel (que con el calor también molestaba) y me colocaron en una bandeja de porcelana de Salgadelos, rodeada de patatas cocidas. Escuché al maitre decir al comensal “Su liebre al vino, señor”. Lo que habría sido correcto si no fuera yo una rata.
January 27, 2008
El maitre
1 Comment »
RSS feed for comments on this post.
Leave a comment
Line and paragraph breaks automatic, e-mail address never displayed, HTML allowed: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <code> <em> <i> <strike> <strong>

Lo mejor: dar rata por gato.
Sugerencia: ¿de qué restaurante se trata? No pienso ir. (el cuento necesita título…)
Comment by Administrator — January 28, 2008 @ 10:29 am