El maître me invitó a la cocina, donde dos tipos me sujetaban mientras otro me echaba aceite, ajo y perejil. Después me puso una cebolla pelada en la boca y me sazonó sin consideración. Me molestó la sal en los ojos, pero la cebolla me impedía quejarme. Yo contemplaba la escena desde el umbral mientras un tipo gordo, con un gorro alto y una chaqueta cruzada, comprobaba que el horno ya había alcanzado la temperatura óptima. Me colocaron sobre una especie de camilla de acero inoxidable y, cuando comenzaban a deslizarme en el horno, me vi en la puerta, volviendo la espalda y abandonando indignado un establecimiento que no incluía una guarnición de patatas.
January 27, 2008
El maitre
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Lo mejor: El desdoblamiento final: ¿nuestro hombre termina en el horno o en la calle?. La descripción tan visual de la preparación del plato.
Sugerencia: quizá ese desdoblamiento es un poco confuso, aunque por otra parte lo hace más interesante. También aquí necesitamos un título.
Comment by Administrator — January 28, 2008 @ 10:25 am