Agotado tras una eternidad de saltos descubrió un oasis color púrpura. Reconoció enseguida a la drosera por las gotas de rocío posadas en la cumbre de sus innumerables brazos de color intenso. Sintió su abrazo al posarse suavemente sobre ellos mientras se estremecía entre fluidos viscosos que le acercaban sin remedio a la superficie foliar.
Se entregó sin complejos, el final iba a llegar de todos modos, solo trató de elegir el mas bello.

Lo mejor: la descripción de la muerte del saltamontes.
Sugerencia: Si ocultaras al principio del microrrelato que se trata de una drosera, el lector pensaría que se trata de una mujer, consiguiendo un mayor efecto de sorpresa al final.
Comment by Administrator — January 28, 2008 @ 10:03 am