Bajaba por la escalera principal de la casa de campo cuando tropezó con los cordones de uno de sus zapatos. Cayó estrepitosamente arrancando a su paso las piezas de sujeción de la absurda alfombra que cubría los escalones; ésta se desprendió enrollándose a su cuerpo en cada una de las vueltas daba sobre sí mismo hasta que llegó al portal.
La inercia de la caída le arrastró a lo largo del portal, hasta cruzar al umbral de la puerta, que alguien desafortunadamente, había dejado abierta. Sin control se deslizó por los escasos peldaños de acceso precipitándose por el sendero inclinado que llevaba directamente al arrollo. La nieve que había caído los últimos días hizo el resto.

Lo mejor: una idea originalísima, perversa y grotesca. Estupendo!!
Sugerencia: que se lo meriende una araña, como la que vimos en el documental.
Comment by Administrator — January 28, 2008 @ 10:04 am